Multiculturalidad | Los recursos humanos ante el peligro de la Torre de Babel (Parte 1)

Un país pobre del África descubre petróleo y planea un crecimiento exponencial al mismo tiempo que un emirato árabe decide ser un punto turístico en el Golfo de Persia. El mundo está en constante cambio y emergen nuevos jugadores todo el tiempo demandando al mercado laboral mano de obra calificada proveniente de distintas nacionalidades.

Gerenciar organizaciones con recursos humanos tan distintos entre sí será el mayor desafío que afrontara nuestra área en los próximos años, ya que corremos el riesgo de transformarlas en verdaderas Torres de Babel si nuestros prejuicios se interponen en nuestra tarea.  

En estas notas quiero transmitirles mis experiencias gestionando multiculturas en la industria de la hotelería, una tarea apasionante que te empuja a reaprender y desaprender todo lo aprendido.

  • Empatía para comprender y relacionarse con personas con hábitos laborales diferentes

Cada cultura tiene maneras distintas de vincularse con el trabajo. Por ejemplo, una cadena hotelera de lujo líder del mercado en Qatar tiene unos mil empleados de alrededor de unas 50 nacionalidades, eso hace que las capacitaciones estandarizadas deban ser rediseñadas y adaptadas a distintos grupos ya que no todos tienen las mismas aspiraciones y expectativas. Los europeos están más focalizados en el desarrollo profesional, interesados en el futuro que puedan tener en la empresa, por otro lado, para los trabajadores de algunos países de Asia, prevalece la expectativa de la estabilidad laboral por sobre el crecimiento profesional en sí mismo. El proceso capacitación se vuelve más eficaz si adaptamos nuestro discurso a los matices de cada nacionalidad. Como profesionales en RRHH tenemos que lograr identificar esas diferencias como una fortaleza.

  • Flexibilidad para desaprender y reaprender

Después de más de cinco años gerenciando a más de 50 nacionalidades, aprendí que se debe revisar minuciosamente si la medida a tomar está teñida de preconceptos propios de nuestra cultura occidental.

Tu propia cultura te condiciona a ver el mundo de una manera. El trato multicultural te demanda que revises constantemente cada decisión.

Una medida que tuve que rever en un país de África Central fue cambiar el liderazgo de un equipo debido a un tema cultural. En el país hay dos tribus que son las más numerosas, los Fang y los Bubis. Yo había asignado a una posición de supervisor a un Bubis para que quedara a cargo de un equipo de Fangs. No funciono, ya que los Fangs (subordinados) no lo consideraron con autoridad para asignarles tareas, por ello tuve que cambiar el jefe por un de la misma tribu.

Trabajar con la multiculturalidad implica estar atento a detalles mínimos que pueden generar una crisis que uno no pretende ni busca.

  • Tolerancia a la diferencia vs. Interés en la diferencia

La tolerancia a la diferencia es una actitud más pasiva, casi de resignación. Es como decir, bueno, esta persona es así y punto. Ver las cosas de esa manera nos limita el campo de acción, ya que no podemos aprender de esa diferencia. Por el contrario si mostramos avidez por entenderla encontraremos un universo nuevo de posibilidades e incluso soluciones y puntos de vista que nos teníamos aprendido.

Mostrar “interés por la diferencia” es estar dispuesto a la iniciativa para promoverla y abrazarla.

El desafío de gerenciar multiculturas es apasionante ya que nos implica un esfuerzo extra de atención. Tenemos que operar el día a día y tomar distancia de los conflictos e inconvenientes para analizarlos con perspectiva.

En la próxima entrega les brindare algunos tips y ejemplos que servirán para seguir ilustrando esta modalidad de trabajo cada más demandada a nivel global.